
Hoy pensaba en lo curioso que es cierto fenómeno.
Una sueña cosas, situaciones, deseos por cumplir.
Repentina y sorprendentemente, esas imágenes te hacen sentir.
Y los sentimientos son muy reales, muy concretos, sólidos. Qué eficacia.
Esos sentimientos se resumen en, simplemente, algo así como felicidad.
Y acabo diciéndome…
Vivimos impregnados de algo que nos hace felices, nos llena, sin estar siquiera, de algo que no es real, no existe, no lo puedes tomar, o guardar o tocar… algo que podría no ser nunca.
Llámalo sueño, futuro, expectativa… llámalo historia por venir, premonición, previsión…
Al final, después del tiempo, la memoria real tiene la misma textura en tu cerebro que cualquier buen sueño.
Y pensarás, después de todo, fui feliz…
Hoy me levanté con una certeza intensa, quizá un sueño, y me dejó impregnada hasta los huesos.
Quién sabe mañana…



Voy sumando razones y sinrazones para amarte.Y así, cuando abro los ojos cada día, resulta que también vuelvo a quererte…