Peinamos el viento que nos trajo a esta orilla.
Una orilla sólo es un lugar donde dejar de ir a merced de corrientes marinas y aire que nos lleva. Un lugar donde sentarse a esperar nada, o todo. Así es la marea, trae algo, trae nada, se lleva algo, todo, nada. Un lugar donde atrapar el viento un instante, antes de dejarnos llevar de nuevo…

Somos una cáscara de nuez a la deriva que, mientras lucha por no llenarse de agua y hundirse, es llevada a lugares remotos, ignotos… sin darse cuenta, sin quererlo…
El viento es la varita de un hada madrina. Es la suerte que sisea en tu oído. Es la maravilla que te alza del suelo. Es la mano que te limpia la mirada.
Y tú y yo vimos como se peinaba junto al mar. Antes de partir de nuevo a su deriva, pero juntas. Ahora en dirección sotavento. Hacia otras orillas, a esperar otras mareas, dejadas a nuestra suerte.
¿Sientes el siseo en tu oído?