Archive for 28 agosto 2008

h1

Minicuento de ficción

28 agosto, 2008

Se levanta el telón (así empiezan algunos chistes) y se ve de lejos aquí un escritor, un periodista, un locutor de radio, un músico, un experto en nosequé, un diseñador gráfico, un fotógrafo, un médico, un filósofo, un poeta… Todo eso junto en la misma persona. Y alguna gente incluso aplaude prodigiosos logros y le envia cartas sin remite.

Pero abre los ojos y sólo es un peón de fábrica en una línea de montaje… clock, clock… suena el movimiento de sus dedos repetido cada 0,10 minutos con exactitud, mientras mira alrededor y ve moverse a los otros inmersos en un ruido ensordecedor. Día tras día, sin faltar uno sólo desde hace más de una década, al salir del trabajo por un largo pasillo, recuerda esta imagen de la primera película que se proyectó en el cine: la salida de los obreros de la fábrica, de los Lumiere. Magia de ficción real. Por otra parte, rara vez se enamora, es algo tan infrecuente como sorprendente como inútil.

Y cuando llega a su cárcel abre un ventanuco de par en par y se pone a inventarse… como el que mira llover desde la ventana recordando sueños que tal vez no fueron ni serán.

Duerme, sueña su vida, en los sueños le prometen maravillas y al despertar, todo sigue siendo mentira… Pero aún queda tiempo para seguir durmiendo antes de que suene el despertador a las 5:30 de la mañana.

Ni siquiera quizá podría llamarse un buscador… siempre preguntándose ¿cuál es la ficción?

Buscar es agotador, pero creer encontrar es la peor pesadilla.

Pues eso, todo sigue siendo mentira.

Anuncios
h1

Usa protector solar

26 agosto, 2008

Ahora más que nunca necesito volver a ver este video…

h1

Tránsito

26 agosto, 2008

De su trabajo, Vacuun (vacío), Ral Veroni me retrata…

h1

Virando al oeste…

23 agosto, 2008

… estoy a punto de dar ese golpe de timón…

Foto original de raitana_mora y sus preciosas instantáneas…

h1

La hamaca

18 agosto, 2008

Viene y va… Viene y va… Viene y va…

Le gustaba balancearse en la hamaca porque era como sentirse en el principio de algo, con su propio ritmo. Como las olas fueron el primer latido de la tierra o el corazón es el primer oleaje de un cuerpo. La primera cadencia pero esta vez en silencio…

Era como volver a los primeros juegos infantiles, en un vaivén: el columpio, el tobogán, el balancín… En su ritmo infinito y a la vez fugaz, inagotable y a la vez efímero, repetido y a la vez único en cada ir y venir.

Era como parar el tiempo… El principio de algo que parece no acabar, que no quieres que acabe.

Y se deja mecer por la cuna de este pendular destino…

h1

….

10 agosto, 2008