No voy a vivir como alguien que sólo espera un nuevo amor.
Hay otras cosas en el camino por el que yo voy.
A veces sólo voy intercambiando pasos con la soledad, momentos que son míos y que no saco de la mano.
Ya sé mirar el río por donde la vida pasa, sin precipitarme ni perder la hora.
Escucho en el silencio que hay en mí y basta.
Otro tiempo comenzó para mí ahora.
Voy a dejar que la calle me lleve, ver la ciudad encenderse.
La luna va a bañar ese lugar y yo voy a recordarte.
Así es, pero tengo todavía muchas cosas que arreglar, promesas que me hice y que aún no cumplí.
Palabras que me aguardan, el momento adecuado para hablar, cosas mías que quizá tú ni quieras oir.
Ultimamente no hay mucha luz en mis días. Todo oscurece, todo se quiebra…
Pero a veces ocurren cosas… por eso escribo hoy esto.
Le robo el título de un mail, sin su permiso.
Se lo robo a alguien especial que me ha regalado un jade oscuro que ahora llevo colgado del cuello. Me llegó en un paquetito hace unos días desde un lugar lejano que ahora está cerca.
Mi jade tiene una talla llamada “Pi“, un disco plano con un agujero en el centro, que simboliza el sol y el cielo.
Hoy me cuenta en un mail que ayer se encontró casualmente con un señor desconocido que sabía mucho de jades y con el que conversó…
Me preguntó de la piedra que llevo colgando yo.. me dice ¿es un jade? y yo le dije que no, que era una turquesita… y me dice ah! claro! perdón… es que yo tengo un jade, pero es un jade oscuro… (y me lo enseñó) y yo.. ah que bien, justo hoy hablaba de jades oscuros.
Y me dice: tengo muchos jades, hasta máscaras, jades de muchos colores, hay jades de todos los colores del arcoiris.. incluso blanco…es una piedra suigeneris y muy apreciada en el mundo…. (él dijo así)…. -sonreí- ¿ah sí? le he contestado.. quiero verlos y tener alguno.. y me dijo que sí…
Jade, arcoiris, oscuros, suigeneris…
La vida tiene una extraña geometría que a veces la hace cristalizar como a los minerales. Y de repente la vives como si fuera una piedra preciosa… otras no tanto… Y a veces en los vértices aparecen mensajeros…
Lo grande y lo minúsculo tienen la misma textura y la misma razón de ser.
Y nosotros… siempre tan incrédulos, ignorantes, ciegos…
Cuando el bosque oscuro cayó ante mí
y todos los senderos estaban cubiertos de vegetación.
Cuando los sacerdotes del orgullo dicen que no existe otro camino,
cultivé las penas de piedra.
No creía porque no podía ver.
Aunque tú viniste a mí en la noche,
cuando el amanecer parecía perdido para siempre
tú me mostraste tu amor
a la luz de las estrellas.
Eleva tu mirada hacia el océano.
Eleva tu mirada hacia el mar.
Cuando la noche oscura parezca interminable…
por favor… recuérdame.
Luego, la montaña surgió ante mí
cerca del profundo pozo del deseo,
desde la fuente del perdón,
más allá del hielo y del fuego.
Eleva tu mirada hacia el océano.
Eleva tu mirada hacia el mar.
Cuando la noche oscura parezca interminable…
por favor… recuérdame.
Aunque compartimos este humilde sendero, solos.
¡Qué frágil es el corazón!.
Oh, regala alas para volar a estos pies de arcilla,
para acariciar el rostro de las estrellas.
Insufla vida a este débil corazón,
levanta este velo mortal de miedo.
Coge estas esperanzas deshechas, grabadas con lágrimas.
Nos elevaremos sobre estas preocupaciones terrenales.
Eleva tu mirada hacia el océano.
Eleva tu mirada hacia el mar.
Cuando la noche oscura parezca interminable…
por favor… recuérdame…
por favor… recuérdame…
* * * * *
Parece minúsculo y deforme… es lo que tiene el aire, que no ocupa apenas espacio y tiene la forma de su continente.
Hay cosas invisibles, pero nada tan evidente y tan ingrávido como sentir amor.